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El que tiene un porqué encuentra el cómo.

domingo, 9 de marzo de 2014


LAS FLORES DE BAUDELAIRE. Gonzalo Garrido
 

Cuando leemos novela negra, de intriga, asesinatos y misterios por resolver, nuestra atención viaja a través de una trama que puede mostrar el camino al resultado final. Puede dispersarnos en la llegada a ese objetivo mediante acontecimientos distractores, e incluso puede dejar un espacio abierto a nuestra personal y exclusiva conclusión sobre los hechos. Pero lo que pocas veces pasa cuando leemos historias de este género, es que viajemos hacia el entorno, las costumbres y normas sociales en las que se fragua la trama. Gonzalo Garrido nos traslada a unos comienzos de siglo XX en el corazón de Bilbao. Haciéndonos partícipes de su vida, sus costumbres y desarrollo. Las flores de Baudelaire no es sólo una novela policíaca, es un recorrido exhaustivo por una época crucial de nuestra historia reciente, donde podremos comprender y comparar lo poco que cambia el devenir de las decisiones tomadas con un siglo de diferencia, cuando éstas surgen de los más bajos instintos.
Las flores de Baudelaire transcurre en la capital vizcaína en el año 1917. Alfredo Maldonado es un fotógrafo con una curiosa afición, que utiliza como escape de una vida personal falta de emoción y sentimientos y llena de frustraciones. Casado con una mujer antagónica a sus propias convicciones y donde  sólo les une las tres hijas en común carentes de amor paternal. Esa afición convertida en su razón de vida es hacer fotos forenses, a través de las cuales investiga casos criminales. Pero el caso que se presenta es tan retorcido  y complicado que llega a obsesionarlo hasta límites muy peligrosos. La menor de la hija de los Krüger ha aparecido degollada y con una mano amputada. La niña padecía deformidades físicas y retraso de nacimiento. Lo que hace aún más inverosímil e incomprensible que haya sido víctima de tan cruel aberración.  El fotógrafo se inmiscuye  de lleno en la investigación y nos adentra con todo lujo de detalles en la vida de la familia Krüger: sus miembros, sus negocios, sus sombras... Poco a poco iremos paseando por las costumbres de un Bilbao llenos de apariencias y verdades escondidas. Con un final que conmociona, pero no más que el camino que se recorre hasta él.
Podría decirlo de muchas maneras, pero lo más sencillo y cierto es que la historia está muy bien contada. Gonzalo Garrido utiliza una prosa tan elegante, tan llena de matices y emociones que facilita al lector meterse por completo, no sólo en lo que sucede, también dónde y cómo sucede. Capítulos cortos que dan agilidad a la historia y que nos hacen cambiar de escenario e información con fluidez. Que hace que la trama se enriquezca con cambios de ritmo no dispuestos al azar, pero nada predecibles.
Sin pasar por alto los sentimientos que genera la historia narrada, que no es sólo la del asesinato cometido, también la del resto de protagonistas, con sus vidas anodinas y las que menos lo parecen, con las vidas más mediocres. Buen reflejo de una sociedad turbada por un creciente éxito donde no es real todo lo que se ve. Mi especial atención a la excelente pluma del autor, con un estilo muy cuidado y con alto nivel de reflexiones contadas en primera persona por nuestro protagonista, que nos ayuda a involucrarnos y empatizar con los acontecimientos que se van desarrollando.

Las flores de Baudelaire nos traslada y nos enseña a mirar con detenimiento y sin pausa. Os la recomiendo. Gonzalo Garrido no sólo escribe, nos envuelve en su historia.

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